El productor Renato Brito, de São João do Cariri, en el estado brasileño de Paraíba, ganó la medalla de oro en la edición 2026 de ExpoQueijo Brasil con el Queijo Aventureiro, un queso de leche de cabra con moho azul característico de la región del Cariri. El reconocimiento consolida la trayectoria de un pequeño productor que, en pocos años, pasó de competir sin premios a convertirse en una referencia del queso artesanal del Nordeste.
Brito participó por primera vez en el concurso en 2022, sin obtener distinciones. Llegó de la mano del Roteiro do Queijo da Paraíba e do Ceará, a través de la profesora Mônica Correia. Ella lo acercó a la competencia, que se celebra en Araxá, Minas Gerais, y a las fincas productoras de esa región, uno de los polos tradicionales del queso artesanal brasileño.
Al año siguiente llegó su primer trofeo con el Macambira, un queso de autor. Tras no participar en 2024, regresó en 2025 con dos premios: bronce para su queso del Reino y oro para el Bussan. Con la medalla de 2026 suma cuatro premios en tres ediciones, en un certamen que solo distingue tres posiciones por categoría.
Para el productor, el reconocimiento va más allá de la medalla. Según Brito, un premio agrega valor al producto, pone al queso artesanal brasileño a competir con producciones internacionales y da visibilidad a los pequeños productores, a su comunidad, a su municipio y a su estado.
El caso refleja el potencial de la caprinocultura del semiárido nordestino. Paraíba figura entre los principales productores de leche de cabra de Brasil, con una actividad concentrada en el Cariri, donde la cría de cabras se adapta a la escasez de agua y forraje. Durante años, buena parte de esa leche se destinó a programas institucionales y a productos de bajo valor agregado. Por eso, la elaboración de quesos finos es una vía para multiplicar los ingresos de los productores familiares.
Elaborar quesos madurados y con hongos, como los de moho azul, exige técnica, control de humedad y temperatura, y largos tiempos de maduración. Que un productor del Cariri triunfe en esta categoría demuestra que la innovación en queso artesanal no se limita a las regiones tradicionales del sudeste brasileño.
El crecimiento del segmento ha ido acompañado de cambios regulatorios. La creación del sello Arte permitió que los productos artesanales de origen animal inspeccionados por los servicios estatales o municipales se vendan en todo el país. Así se amplió el mercado potencial de pequeñas queserías que antes solo podían vender en su localidad.
Los concursos especializados funcionan como plataformas de promoción para estos productores. Las medallas facilitan el acceso a restaurantes, tiendas gourmet y distribuidores, y justifican precios más altos ante consumidores que valoran el origen, la técnica y la historia detrás de cada pieza.
La historia de Brito abre la serie “ExpoQueijo Transforma”, publicada en los canales oficiales del evento, que reúne relatos de productores artesanales cuya trayectoria cambió gracias al movimiento del queso artesanal en Brasil.
Para la cadena láctea, el caso confirma el creciente interés por quesos con identidad regional y elaborados con leches distintas de la de vaca, un segmento con potencial de diferenciación tanto en el mercado interno como en posibles nichos de exportación.







